viernes, 1 de mayo de 2009

Incomprensión lectora

Lo leía por enésima vez hace unos días en otra bitácora:
"[...] Sea porque el autor escribe de forma confusa, o porque el traductor no ha hecho bien su trabajo, el caso es que me resultaba difícil comprender el texto [...]".
El texto al que se refiere es una simple novela de ciencia-ficción, no un tratado de evaluación organoléptica ni un manifiesto gnoseológico camuflado... o sí, a quién quiero engañar, la novela es todo eso y mucho más, en realidad no tiene nada de "simple", por eso requiere para su disfrute de lectores menos pagados de sí mismos que no consideren, y cito textualmente, "huevos requemados, con la clara sin cuajar, la yema dura y un chorizo de tercera", aquellos libros que necesiten algo más que la simple acción de saltar con la mirada de una palabra a otra para resultar plenamente satisfactorios.

Los comentarios de este tipo se repiten cíclicamente en las publicaciones -virtuales o de papel, profesionales o amateur- dedicadas a reseñar obras literarias, pero su carácter machacón no  reviste de mayor autoridad el motor falso que las impulsa, a saber: Si leer esto se me hace cuesta arriba es porque el escritor/traductor escribe/traduce como el culo, porque a leer a mí no me gana nadie. E incluir esa condescendiente nota de incertidumbre (a lo mejor el autor es un portento de claridad y concisión literarias, será el traductor el que se hace la picha un lío) tampoco contribuye precisamente a ensalzar las cualidad lectoras del crítico. Porque, veamos, ¿cabe realmente albergar esa duda?

Hasta el cuento de Caperucita traducido a lo manco puede levantar sarpullidos en la piel del lector, pero sin duda éste sabrá ver que algo ocurre ahí, que la sencillez consuetudinaria al texto no da para justificar ese vértigo que le produce su lectura. Y el manual de instrucciones más enrevesado se puede complicar todavía más si quien lo tradujo a la lengua materna del lector objetivo hizo un trabajo descuidado o directamente negligente. Pero en cualquier caso, la calidad de la traducción será palpable, nada justifica el decir "no sé si la culpa de mis vahídos se debe a X o a Y". O nada lo justifica, al menos, si quien se lanza al ruedo con esa aseveración pretende colgarse al mismo tiempo medallas de lector competente.

Lo que más me molesta (en el plano personal) y preocupa (en el profesional) es que la ligereza con que se emiten estos juicios da pie a potentes reacciones en cadena de carácter calumniador. Involutariamente calumniador, pero calumniador al fin y al cabo. Es decir, alguien lee una opinión como la citada más arriba y añade: "Lo he leído en inglés [...] cosa que no sé si influye porque no sé cuán buena es la traducción", y ya está puesta la primera piedra en el camino, de repente es justo y necesario dudar de la calidad de la traducción. A veces las reacciones de este tipo tienen la mecha corta y pueden olvidarse pronto, pero otras se prolongan más allá de lo que uno creería posible y se convierten en el típico "pues no sé dónde leí que la traducción es una mierda, mejor píllatelo en versión original" que tan de pena queda en el currículo de cualquier profesional de la traducción, ahora que somos cada vez menos invisibles.

Y todo porque el lector no ha hecho bien su trabajo.

Las frases entrecomilladas atribuidas a terceros, citadas aquí por razones puramente de documentación, de esta entrada pueden encontrarse en el siguiente ENLACE. Si he omitido nombres y títulos se debe exclusivamente al carácter disquisitivo de mi reflexión, libre de alusiones personales.

5 comentarios:

  1. Yo mismo he escrito alguna vez reflexiones como la que comentas pero intento controlarme: que yo no haya entendido algo no quiere decir que el fallo esté en el que emite o traduce el mensaje.

    ResponderEliminar
  2. En el último comentario de esa entrada mientras escribo esto: "...no te preocupes por las malas traducciones...".

    Encendida está la mecha *suspir*

    ResponderEliminar
  3. No deja de ser curiosa esa inversión de roles por la que el traductor tiene derecho a juzgar la competencia de los lectores, mientras que para el lector no cabe dudar de la calidad de la traducción. ¿No es la realidad exactamente al revés?

    En el caso de la ciencia-ficción, históricamente el nivel general de las traducciones españolas ha sido francamente malo. Por lo tanto, lo más lógico del mundo es que, ante textos ilegibles, no se sepa qué porcentaje de culpa tienen el autor y el traductor.

    Específicamente, Visión ciega es ilegible. Como autor del texto español, alguna responsabilidad tendrás tú; como mínimo, la de haber aceptado el encargo...

    ResponderEliminar
  4. Mi única responsabilidad era la de trasladar al español el tono, el léxico y el estilo en general del original, sin volverlo ni más ni menos ilegible de lo que ya fuera. Por hacer esto mismo, Gilles Goullet, traductor al francés de "Blindsight", acaba de recibir el Prix Jacques Chambon de traducción; en España, sin embargo, no es sólo que no exista un premio de traducción que otorgar en el ámbito de la literatura fantástica, sino que por lo visto todavía nos aferramos a los fantasmas de las traducciones pasadas para justificar nuestro recelo de las actuales.

    En cualquier caso, como tampoco hay traducción perfecta ni yo soy infalible, en la misma novela se puede encontrar el correo electrónico de la editorial: recomiendo emplearlo (y hacer lo mismo siempre que leamos una novela cuya traducción nos parezca que deja que desear, sea de la editorial que sea) para que las quejas sobre la calidad de sus productos puedan recibir una respuesta adecuada.

    ResponderEliminar
  5. Si te sirve de consuelo, Manuel, los siguientes títulos de ciencia-ficción publicados por mí han sido calificados en uno u otro momento de "ilegibles" (en realidad quieren decir "ininteligibles", pero bueno):

    Luz, de M. John Harrison
    Historia natural, de Justina Robson
    La trilogía de la Edad de Oro, de John C. Wright

    Es decir, cada vez que una obra de cf es estilística o temáticamente estimulante, hay una parte sustancial del público de cf que no la entiende. La traduzca quien la traduzca (pues las tres obras citadas tienen cada una un traductor diferente, entre sí y de ti).

    Con mucha tristeza, he llegado a la conclusión de que buena parte de este público es, curiosamente, conservador: no quieren relatos que les reproduzcan la "sensación de maravilla" de sus lecturas de infancia (que es lo que consiguen, al menos en mí, novelas como Visión ciega de Peter Watts), sino que desean leer sus lecturas de infancia OTRA VEZ.

    Como ejercicio de anticipación, te propongo que volvamos a hablar de esto dentro de un año, cuando haya editado Accelerando de Charles Stross, la próxima de las novelas que publicaré que será calificada de ilegible.

    ResponderEliminar

Related Posts with Thumbnails