jueves, 16 de julio de 2009

Day Break

La radio despertador del detective Brett Hopper (Taye Diggs) se activa a las 06.18 de la mañana. Hace una mañana radiante, como deben de serlo casi todas las de Los Ángeles. Hopper se gira aún somnoliento y acaricia con la mirada a una guapísima Rita Shelten (Moon Bloodgood, nombre molón donde los haya). Lo que se intuye que es un ritual matutino da con el detective ante la ventana, viendo cómo pasa el camión de la basura; la tele anuncia que otro camión, éste cargado de pañales, ha volcado en la autopista, dejándola congestionada.

Pasamos al cuarto de baño: Hopper se afeita, medio adormilado todavía (normal, esos madrugones no pueden ser buenos), y se las arregla para hacer añicos un feísimo platillo propiedad de su novia, comprado en una gasolinera cualquiera por la típica tía cuyas visitas hacen que uno se eche a temblar sólo de imaginárselas. Ducha a dos, parada a desayunar por el camino: evitamos que una señorita trajeada termine arrollada por un autobús cuyo conductor acaba de sufrir un ataque al corazón.

Llegamos a la comisaría sintiéndonos bien, cumplida temprano la buena acción del día. Pero éste está a punto de dar un giro a peor... mucho peor.


Los mimbres que componen este cesto no podrían ser más maniqueos, a priori: se va a celebrar un juicio importante, uno de los testigos clave de dicho juicio aparece asesinado, y al inocente protagonista de la serie le cargan el mochuelo sin comerlo ni beberlo. Entre visitas a la cárcel, interrogatorios más o menos agresivos, presentaciones de secundarios varios, etc., se nos echa la noche encima, y con ella llegan unos curiosos hombres en la sombra que parecen saber más que nadie del cómo y el porqué de esta encerrona en la que se ve Hopper. Tras ablandarle los riñones a patadas, y la voluntad de resistirse con unos vídeos de su novia asesinada a sangre fría y de su hermana y sus sobrinos vigilados de cerca, estos misteriosos villanos se despedirán del detective con una inyección de buenas noches y unas enigmáticas palabras: "Toda acción tiene sus consecuencias." Cuando un más bien groggy Brett Hopper entreabre los ojos de nuevo, ve los dígitos luminosos de su radio despertador: 06.17 *tic* 06.18

Tac.

Nos imaginamos el resto: Despierta en la cama de su novia, decide que todo lo que llevamos de capítulo piloto ha sido una dantesca alucinación, va al cuarto de baño... y casi rompe un feísimo platillo propiedad de su novia, comprado en una gasolinera cualquiera por la típica tía cuyas visitas hacen que uno se eche a temblar sólo de imaginárselas, mientras la tele anuncia que un camión (que no es el de la basura, que pasa ahora por su calle) cargado de pañales ha volcado en la autopista, dejándola congestionada. Por si fuera poco, tiene el cuerpo cubierto de preocupantes morados. Nada de duchas a dos esta mañana.

Presentados ya los personajes y el misterio a resolver, la dinámica de los capítulos se desgrana a buen ritmo, lo que no impidió que en su día la serie zozobrara en el tormentoso mar de los índices de audiencia y se cancelara a la sexta tanda, dejando a sus seguidores de por aquel entonces (me imagino que tampoco muchos) colgados hasta que la ABC tuvo a bien poner los siete restantes a disposición de quien quisiera verlos online en su página web.


Trece episodios en total, así pues, para una serie sobre un tipo cuyo día se repite una y otra vez, lo que le permite investigar el asesinato que se le imputa con las nuevas pistas que le da tiempo a recabar entre un madrugón y otro. Un escenario atractivo, unos actores solventes, una trama que de enrevesada tiene lo justo para enganchar semana tras semana, sin alardes, e indicios más que suficientes para barruntar que el plan original de los guionistas no contemplaba ni mucho menos la posibilidad de ver a su criatura tan mal recibida por los telespectadores.

Una pena, la verdad, tener que quedarse con tantos cabos sueltos entre manos cuando la experiencia de ser fiel a esta serie prometía ser más que satisfactoria.

2 comentarios:

  1. Por mucho bucle temporal que le metan, es otra seríe más de polis y pistolitas.

    Podían haber sido más originales y meter enanos y elfos. Entonces habría triundado.

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  2. A mí es que las series de polis y pistolitas me suelen gustar :-p

    Y los de Cuatro parece que me alaban el gusto, según esta noticia con la que me acabo de tropezar:

    http://www.20minutos.es/noticia/482912/0/atrapado/tiempo/serie/

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