martes, 4 de agosto de 2009

Dominio, de Gaspar López Torres


Quizá peque de injusto, pero el caso es que mientras leía Dominio, el tecno-thriller ("ciberthriller", como parece que prefiere llamarlo su autor) con que debuta literariamente el barcelonés Gaspar López Torres de la mano de Mondadori, no he podido evitar empezar a pensar lo que hubiera dado de sí una idea no exenta de atractivo en manos, por decirlo suavemente, un pelín más capaces.

Sin ánimo de herir susceptibilidades, me refiero a que, del mismo modo que en otras ramas del arte se distingue sin problemas entre la figura del guionista y el director, por ejemplo, o entre el compositor y el músico, en la literatura se echa a menos en falta esa pizca de humildad que le permitiría decir a uno: "Vale, tengo una idea que creo que da para un libro, se la voy a ofrecer a alguien que sepa escribir." Así, la figura del escritor completo, el que tiene la idea para su novela y la lleva a buen puerto sin necesidad de intermediarios, es la que al parecer prevalece hoy en día en el imaginario colectivo como la única posible, cuando las librerías están llenas de ejemplos en contra: libros con un argumento inspirado en sus cimientos, pero las tejas desbaratadas por el poco oficio de escribir (otros lo llamarían talento).

La génesis de Dominio hunde sus raíces en la vida real, más concretamente en las vivencias de su autor, informático de profesión. Cito textualmente: "[...] al no poder llevar a la práctica un nuevo sistema concebido para mejorar radicalmente el funcionamiento de los actuales buscadores web, el autor pasó entonces a novelar lo que podría haber sucedido." Lo que podría haber sucedido, por lo visto, es que los estadounidenses pujarían por dicho sistema ("[...] un buscador revolucionario, que dará el carpetazo definitivo al resto de herramientas de internet"), los chinos se cruzarían de por medio, habría secuestros, chantajes, torturadores militares, rupturas familiares... el acabose, vamos. Ante semejante perspectiva, casi se alegra uno de que ese nuevo sistema no se pudiera llevar a la práctica.

Salpican esta macedonia de elementos propios del thriller más despendolado unas gotas de filosofía existencial cortesía de los protagonistas, que entre un vuelo transatlántico y otro, con los pérfidos esbirros de viles multinacionales sedientas de sangre y dinero pisándoles los talones, se paran a hacer taichí en cualquier parque, o seducen a bellas desconocidas con empachosos soliloquios sobre el sentido de la vida.

La reencarnación vendría a ser un bucle en el que repites una y otra vez la vida aquí, aunque dentro de diferentes cuerpos. En cambio, la idea que quiero transmitir es que cada persona puede estar siguiendo una trayectoria en la que va atravesando distintos universos, y que la vida se produce durante esas intersecciones, adaptándonos a las reglas existentes a cada paso. Ahora vamos con dos patas y dos brazos, y una cabeza peluda encima de los hombros. ¡Quién sabe qué nos tocará en la siguiente vida! Por consiguiente, hay que dejar de prestar tanta atención a la línea del universo para concentrarse en la esencia, que al fin y al cabo eres tú inalterable. Así podremos llegar a saber quién somos realmente, qué hacemos aquí, de dónde venimos, adónde vamos y, finalmente, el porqué.

Si las motivaciones y la evolución de los protagonistas resultan implausibles, no lo es menos la descripción de la acción que tiene lugar en la red de redes, mezcla cañí de Tron y Snow Crash que termina aguándose en el incomprensible empeño del autor por circunscribir la acción al entorno de Second Life (?). Todo ello aderezado con una sintaxis exasperantemente parca y una paleta estilística de colores justitos, lo que contribuye a desdorar aún más el conjunto.

Estoy seguro de que si esta idea la hubieran plasmado sobre el papel, no sé... Rodolfo Martínez, José Antonio Cotrina o Joaquín Revuelta, por ejemplo... la novela hubiera quedado mucho más apañada. Quizá incluso suscitaría comentarios positivos por su valor literario. Aunque éste tampoco debe de ser imprescindible en un libro que ya salió de la imprenta con su pegatina de best-seller bien visible en la cubierta, de modo que quién sabe.

2 comentarios:

  1. Lástima, pero ya se sabe, ante la pegatina de "best seller" y similares hay que huir cual vampiro del crucifijo 8/

    Por cierto, aún voy por la mitad del Nocturna y ya me tiene harto, es como una paja que nunca se acaba. Ahora mismo diría que ni loco me compraría los dos siguientes volúmenes :/

    ResponderEliminar
  2. El caso es que no me pude resistir, con lo a goteo que llegan aquí los libros "de los que a mí me gustan". Lo peor de todo es que ya había leído una crítica bastante contundente sobre la novela y no me acordé en su momento.

    http://www.literaturaprospectiva.com/?p=1404

    Y la de Nocturna se está llevando palos por todas partes, así que no me extraña que se te atragante. Valor y a del Toro :p

    ResponderEliminar

Related Posts with Thumbnails