jueves, 17 de diciembre de 2009

Historias Asombrosas 4


Reza la Ley de Sturgeon que el noventa por ciento de lo que se publica es basura, pero está claro que si uno le pone ganas y empeño es más que factible acercarse al 100% ideal.

No logran el pleno absoluto los responsables de Historias Asombrosas en esta cuarta entrega de su guadianesca revista, aparentemente alérgica a la periocidad constante y a la uniformidad de criterio en la selección de sus contenidos, pero no será por falta de empeño.

Para este especial HA Online se ha decidido prescindir de presentaciones superfluas (aunque no hubiera estado de más siquiera un escueto editorial que explicara qué significa eso de «especial HA Online», o que intentara justificar el retraso en su aparición... o de cualquier otro tipo), así como de información sobre los relatos o los autores (que sí venía apareciendo en los números anteriores) y de colofones reflexivos (cortesía de firmas como las de Alfonso Merelo o Domingo Santos en números previos).

Así, despojada de adornos, ausentes por completo los grandes nombres que nos han obsequiado con su imaginación desde sus páginas (por las que han pasado, entre otros, Javier Negrete, Elia Barceló, Rafael Marín, Víctor Conde, Santiago Eximeno, Pilar Pedraza o Laura Gallego, amén de noveles tan prometedores como Anabel Zaragozí), olvidados los requisitos mínimos de la corrección de estilo (ni un solo relato se salva de contener sonrojantes faltas de ortografía y errores de principiante en la puntuación de los diálogos), Historias Asombrosas 4 deviene en un deslucido escaparate para los autores que nos presenta, seguidores en su mayoría de ese nuevo credo que promueve el ahorro de páginas y fomenta el giro final sorpresa en los cuentos, tanto menos sorprendente por cuanto reiterativo (a propósito de esto escribió Sergio Mars una interesante entrada en su bitácora). Menos El ojo de mirada interior, módulo para la Llamada de Cthulhu historia larga de Pablo Bermejo, el resto de relatos contenidos en HA4 podrían calificarse de microrrelatos hipertrofiados.

En fin, yo lo siento por los autores, presentados de forma tan chapucera, y por los compradores, cuyos 3,50€ podrían haberse empleado de mil maneras más provechosas. Con esta decepcionante cuarta entrega termina mi suscripción a la revista, la cual no pienso renovar por ahora. Lástima de proyecto, nacido con una ambición y un empuje que se han ido diluyendo hasta quedarse prácticamente en nada con el tiempo.

11 comentarios:

  1. Sí que nació con ambición pero el primer número, como propósito de intenciones, era manifiestamente mejorable. Mucho. El segundo la cosa apuntó un poco mejor para arrojarse en el tercero directamtente ladera abajo. Como dices, una pena.

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  2. Hombre, es que es un especial Historias Asombrosas ON LINE, es decir, provinientes del concurso de relatos de menos de 2500 palabras.
    Supongo que desconocías esto, y por eso has hablado sin conocimiento de causa.
    Un saludín

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  3. No desconocía ese dato, no. Quien no siga la revista y la página de Scifiworld desde sus principios, en cambio, sí se quedará sin conocerlo, gracias a la ya mencionada ausencia de un editorial o prólogo que lo explique.

    En ese sentido es encomiable la iniciativa de los responsables de HA para rentabilizar su publicación en estos tiempos de cinturones apretados: promovemos un concurso online de relatos, ofrecemos como «premio» su publicación en papel y ¡tachán!, ya tenemos revista. Meses después de cuando tendría que haber salido y desnuda de contenidos, pero la tenemos.

    Desde que soy aficionado a la literatura fantástica (y mirad que no soy de los más viejos del lugar) he visto aparecer y desaparecer revistas de forma y fondo muy superiores a Historias Asombrosas, y cada cancelación me ha apenado profundamente. Los escritores noveles tienen cada vez menos cornisas en las que anidar, pero es injusto para cualquiera aterrizar en este zarzal inhóspito que es la cuarta entrega de HA, la última de una serie en visible declive.

    Un aparte: algunas personas me han comentado por privado que tienen problemas para dejar sus opiniones aquí. Desconozco a qué puede deberse, ya que ni los comentarios están moderados ni parece ser un hecho generalizado. Lo lamento y sigo mirando a ver si encuentro la causa.

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  4. Más allá del contenido (es el que es, por las circunstancias que sea), si una revista que ha sufrido los retrasos que ha sufrido y pretende ir de semiprofesional sale sin una mínima corrección ortográfica y de estilo, hay algo que huele mal. Como siempre lo importante parece ser lo que se dice y no lo que se hace.

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  5. Si ya sabes que era un especial proveniente de un concurso que ponía un límite de palabras, no entiendo que digas esto con respecto de los autores implicados en este número: "seguidores en su mayoria de ese nuevo credo que promueve el ahorro de páginas y fomenta el giro final sorpresa en los cuentos."
    Por lo demás, completamente de acuerdo contigo.

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  6. Hola, soy Santyago Moro, uno de los publicados en HA Online. No, no hago este comentario para defender nada ni oponerme a lo expuesto, aunque sí para preguntarme en "voz alta" qué menos superficial y parco en palabras (aunque no en retórica) que tu crítica.
    Tampoco has clavado el perfil de los autores pues, al menos en mi caso, después de un buen puñado de novelas escritas, lo que me cuesta es ceñirme a un número tan escaso de palabras, pero, en fin... A lo que voy es que hasta para hacer una crítica hay que saber hacerlo, tener estilo y argumentos (o, al menos,saber desarrollarlos mejor).
    ¡Ah! Si tienes a bien hacerlo, me sería de gran ayuda si me comentas alguna de las "sonrojantes faltas de ortografía" que has visto en mi relato; nunca es tarde para aprender ;-)
    Salud y ¡biba la ziencia ficion!

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  7. Santyago, como autor de un libro de ortografía que eres, me imagino que te habrá dolido especialmente mi comentario sobre las faltas de ídem, ya lo siento.

    Tras una relectura rápida de «Tras él», que ocupa dos páginas justas, echo en falta un punto final tras «superiores» antes de la raya de diálogo que dice «Sebastián no podía [...]», y detecto casos de leísmo en frases como «[...] le sumergí en un contenedor [...]» y «[...] le crucificaron». En la frase «le consoló Krench» se dan cita los dos errores, el del leísmo y el del punto final ausente tras la raya de diálogo. Tu relato es de los más inteligibles incluidos en este HA4... pero insisto, son sólo dos páginas.

    Sobre tu semblanza biográfica y mi desconocimiento de la misma (que se ciña casi exclusivamente al campo de la autoedición no es relevante para el caso), ya he lamentado que los responsables de HA hayan decidido prescindir de ellas (entre otras cosas) en este número.

    Me temo que estaré alejado del ordenador durante unos días y no voy a poder responder con la celeridad que me gustaría a otras cuestiones que vayan surgiendo, así que quiero dejar una cosa clara, por lo menos: mi comentario negativo sobre la forma de la revista, sobre su progresivo declive y abandono de los ideales de calidad que abanderaron la salida de su primer número, puede constatarlo empíricamente cualquiera que haya seguido la trayectoria de HA y se tome la molestia de comparar las sucesivas entregas.

    Mi comentario negativo sobre el fondo, sobre la calidad literaria per sé de los relatos incluidos en HA4, obedece a un baremo totalmente subjetivo. Todo el mundo tiene su gusto, yo también, aunque sea en el culo. Con suerte, dentro de poco aparecerán reseñas más positivas y elogiosas en otras bitácoras y portales donde hayan sabido ver esas virtudes que a mí se me ocultan.

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  8. Hola de nuevo, Manuel.
    Acerca de tu opinión sobre los relatos, efectivamente, hay un componente subjetivo con el que no me meto; todo lo contrario.
    Puede que no me gustase (y no por mí, sino por quien empiece y necesite críticas constructivas) la forma tan taxativa de descalificarlo, aunque estoy completamente de acuerdo que el formato de HAO, la maquetación y la ausencia de un prólogo y unas líneas sobre los autores, hacen que el conjunto haya quedado bastante desilusionante y chapucero.
    Las limitaciones las imponía el propio concurso, insisto.
    Sobre los fallos que apuntas, he de reconocer que el leísmo es un vicio que me cuesta dejar casi tanto como el tabaco (bueno, no tanto). Con las puntuaciones en los diálogos hay cierto debate: se trata de cerrar la frase con un signo de puntuación, lo que es obvio en el caso de, por ejemplo, el punto y seguido:
    -No estoy de acuerdo- dijo él-. No voy a ir.
    Sin embargo, en el caso de interrogaciones, exclamaciones o puntos suspensivos, la puntuación ya se ha cerrado, por lo que (sin ser la mejor o más recomendable forma de puntuar los diálogos), es también correcto poner:
    -¿No estás de acuerdo?- dijo ella- Pues no lo entiendo.
    De todas formas, no me ha dolido especialmente lo de los fallos ortográficos; si vieras los textos (no necesariamente malos en el fondo) que he tenido que coregir...
    ¡Ah! En cuanto lo publicado por mí, hay empate entre autopublicación y editorial comercial (pequeña pero honrada), creo que más o menos empate a ocho.
    En fin, que, aunque yo haya sido también un poco crítico con tu reseña, blogs como el tuyo y discusiones como ésta demuestra que la CF no está tan muerta como algunos creen o quieren hacer creer.
    Saludos.

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  9. Hola, Manuel:

    Te agradecería me informases sobre las "sonrojantes faltas de ortografía" presentes en mi texto, si no es mucha molestia. No he recibido aún mi ejemplar de autor -ni parece que vaya a recibirlo pronto-, por lo que no tengo forma de saber si el texto se corresponde exactamente con el original que envié o no. Muchas gracias de antemano y un cordial saludo.

    Fermín Moreno
    http://escribadetinieblas.blogspot.com

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  10. Tenía curiosidad por saber cuales eran las "sonrojantes faltas de ortografía" de relatos como el de Fermín Moreno. Mas de un mes mas tarde, sigo esperando. ¿Será que no eran tan "sonrojantes"? ¿O será que el dueño de este blog no considera digno de su tiempo poner algunos de los ejemplos en que basaba su crítica?
    Parece que nunca lo sabremos.

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  11. ¿Curiosidad morbosa, quizá? Lo siento si alguien se queda con la intriga, pero someterme a la relectura del HA4 para satisfacer la curiosidad de unas pocas personas no es algo que entre dentro de mis planes a corto plazo (ni largo, ya puestos).

    Moving on.

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