domingo, 13 de diciembre de 2009

The Solaris Book Of New Fantasy


Lo más granado del panorama fantástico y algunos (al menos para mí) ilustres desconocidos se dan cita en esta antología de la editorial Solaris para conformar un atractivo popurrí de subgéneros (heroica, surrealista, épica, weird...), aliñado por parte de George Mann con interesante información biográfica de cada uno de los autores. Había leído poca fantasía este año, concentrado principalmente en obras de ciencia-ficción y misterio, pero esta recopilación, pese a sus altibajos, me ha vuelto a abrir el apetito. Echemos un somero vistazo a su contenido:

Who Slays the Gyant, Wounds the Beast, de Mark Chadbourn: Abre la antología un relato de misterio ambientado en una Inglaterra alternativa, poblada de hadas y otros seres no menos fantásticos, escrita con atención a los personajes, lastrada tal vez por un ritmo demasiado rápido y una inmersión demasiado brusca en el mundo propuesto, pero no por ello menos disfrutable. Mezcla de Conan Doyle y Susanna Clarke, bien escrita.

Reins of Destiny, de Janny Wurts: Ligero tropezón en este relato de la prolífica (aunque desconocida en España... quizá para bien) escritora e ilustradora, buena amiga de Raymond E. Feist, con quien parece compartir el gusto por la sencillez narrativa (bien) pero no por la prosa clara (mal). Para no decir nada bueno, mejor no decir nada, así que corramos un tupido velo.

Tornado of Sparks, de James Maxey: Ah, los dragones... ¿Qué sería una antología de relatos fantásticos sin ellos? Maxey intenta apartarse de los estereotipos dotando a los suyos de consciencia y otras cualidades antropomórficas, pero incluso esto empieza ya a estar demasiado visto. Aunque se deja leer con agrado, su brevedad tampoco supone ninguna contrariedad.

Grander than the Sea, de T. A. Pratt: Una hechicera se propone resucitar a un dios marino con bastante mal genio en esta divertida pero intrascendente fantasía urbana con agradables diálogos humorísticos que allana el terreno para el peso pesado al que antecede:

The Prince of End Times, de Hal Duncan: Gracias a La Factoría de Ideas, Hal Duncan no necesita presentación en nuestro país, donde ya se han publicado Vellum y Tinta, dos novelas que conforman un arriesgado golpe de timón para alejarse de los caminos más trillados de la fantasía. Pese a la elevada calidad literaria de su obra, sin embargo, Duncan corre peligro de encasillarse como autor de culto y volar por debajo del radar del lector medio habitual del género. Cuentos como este The Prince of End Times (poético, onírico, exigente con el lector) no hacen sino reafirmarme en la opinión de que eso sería una auténtica lástima.

King Tales, de Jeff VanderMeer: Injustamente ignorado en España, donde su Veniss Soterrada parece no haber gozado de las ventas necesarias para justificar la publicación de más muestras de su (muy prolífica) obra, VanderMeer nos regala en esta ocasión un tríptico de fábulas con sus raíces bien enterradas en la tradición oral del género. De notable muy alto.

In Between Dreams, de Christopher Barzak: Mientras leía esta historia no pude evitar acordarme de la novela de Steve Erickson, The Sea Came In At Midnight, ya reseñada en esta bitácora: un paciente moribundo, una joven que lo atiende en el anonimato y un onírico cordón umbilical que los une; el vocabulario evocador, el aire de irrealidad que lo impregna todo... El enternecedor cuento de Barzak brilla con luz propia, no obstante. Una de las pequeñas joyas de esta antología.

And Such Small Deer, de Chris Roberson: Repaso a la figura de Van Helsing, ambientado en un sugerente entorno exótico y con (medio previsible) sorpresa final incluida en forma de la identidad del «villano» de la historia.

The Wizard's Coming, de Juliet E. McKenna: Cómo me ha recordado esta mujer a una de mis escritoras favoritas, Robin Hobb. La única pega es que su relato se entiende poco y mal aislado de la serie de novelas de Einarinn sobre la que se cimienta, lo que dificulta considerablemente la inmersión del lector en esta, por lo demás, trepidante historia de espada y brujería con grandes dosis de acción. Sugerente tarjeta de presentación de una autora de la nunca había leído nada, pese a no ser ni mucho menos una recién llegada al género.

Shell Game, de Mike Resnick: Un detective arquetípico inmerso en un entorno y rodeado de unos personajes secundarios atípicos es el protagonista de esta divertida historia trufada de diálogos ingeniosos, muy divertida. Siempre es un placer leer algo de Resnick, y este cuento, pese a su espíritu de mero divertimento, no es ninguna excepción.

The Song Her Heart Sang, de Steven Savile: Prepubescente historia de amor medio romántico, medio carnal, y la búsqueda en la que se embarca el protagonista por conquistar el corazón de su amada. Final mil veces ya visto para un relato cuyas primeras páginas presagiaban algo bastante más interesante.

A Man Falls, de Jay Lake: Una sociedad subterránea y su rivalidad con otra cuyos dominios son el día y el aire, un chico desobediente y unas misteriosas monturas similares a aves gigantes... un final precipitado y confuso que lo echa todo a perder.

O Caritas, de Conrad Williams: En un Londres postapocalíptico, los privilegiados viven refugiados en las plantas más altas de los edificios mientras el resto de los habitantes de la ciudad sobrevive como puede entre los escombros del pasado. La pretendida tensión inicial pronto se desinfla en cuanto el lector va pasando las páginas y comprende que, pese al esfuerzo del autor por dotar de carácter al escenario, al final desatiende imperdonablemente la necesidad de hilvanar una trama coherente.

Lt. Privet's Love Song, de Scott Thomas: Comienza a vislumbrarse la guinda del pastel de esta colección de relatos con una divertida historia a lo Piratas del Caribe donde no faltan ni los enredos románticos ni los barcos fantasma. Escrita sin aspavientos, con las ideas muy claras y la inspiración necesaria para llevar al lector de la mano hasta su satisfactorio final. Para mi gusto, digno segundo favorito detrás de:

Chinandega, de Lucius Shepard: Para mí, el mejor relato de toda la antología. Por atmósfera, por argumento, por temática, por la firmeza de la narración... no puedo precisarlo, pero la historia de Shepard (ambientada en una ciudad fantasma donde el realismo mágico es el pan nuestro de cada día, poblada de personajes tan enigmáticos como seductores y siniestros) encaja por completo con lo que me gusta leer como seguidor de la fantasía y el terror. Matrícula de honor, por mi parte.

Quashie Trapp Blacklight, de Steve Erickson: Bañeras voladoras, animales parlantes, mimbres surrealistas para tejer un tapiz hilarante, digno del Pratchett más pasado de rosca. Nada que ver con la serie que lo ha encumbrado a la fama y le ha abierto las puertas del corazón de todos los aficionados a la fantasía épica más desorbitada, pero no por ello menos recomendable. Divertidísima muestra de la versatilidad de este gran escritor.

Tras el buen sabor de boca dejado por sus antologías de ciencia-ficción, me apetecía ver qué cuentos reunía el veterano George Mann en esta antología de corte fantástico, en el sentido más amplio de la palabra. Como se desprende de mis comentarios, el resultado final no decepciona, pero tampoco deslumbra.

Una reflexión al aire: se diría que la extensión corta se les está quedando ídem a los abanderados de la fantasía contemporáneos, que parecen tener muchos más problemas que sus equivalentes de la ci-fi y el terror a la hora de crear historias capaces de cautivar al lector y sostenerse por sí solas, sin el armazón de las 600 o más páginas, o de los X volúmenes.

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