viernes, 19 de febrero de 2010

The 50/50 Killer, de Steve Mosby

Lo más apropiado hubiera sido reseñar esta novela el Día de San Valentín, pero mejor hacerlo ahora que esperar todo un año, cuando seguramente ya ni recuerde de qué iba. Y no es que The 50/50 Killer sea fácilmente olvidable, sino que conozco de sobra mis nulas dotes para la mnemotecnia.

Al anónimo cuerpo de policía de una ciudad igualmente anónima llega Mark Nelson, joven detective atormentado por la accidental y reciente muerte de su novia, ahogada en el mar (un mar anónimo, huelga decir). Nada más presentarse a las órdenes de su nuevo jefe, el legendario detective caído en desgracia John Mercer, Nelson se encontrará con un sangriento caso de asesinato entre manos... aparentemente perpetrado por el mismo psicópata artífice en su día de la caída en desgracia de Mercer.

Así de rápido se suceden los hechos en esta novela, que hace buena la definición de thriller: un asesino en serie de exótico modus operandi; unas víctimas cuyas vidas, pendientes del proverbial hilo, dependen de que las autoridades resuelvan el caso en un más que ajustado plazo de tiempo; una serie de pistas hábilmente dosificadas para garantizar que el lector pase ávidamente una página tras otra, con la zanahoria del «ya sé quién es el asesino... ay, no, pues ése no era» columpiándose tentadora delante de sus narices en todo momento... Los capítulos cortos, narrados en primera o tercera persona según quién sea su protagonista, contienen un mínimo de descripciones superfluas y el aliciente de algunas escenas oníricas realmente logradas, acicate todo ello para espolear nuestro interés hasta el final.

The breakthrough thriller from a new talent in psychological crime ... Mark Nelson is a young police officer, newly assigned to the team of John Mackey - a highly-decorated and successful detective, and author of a bestselling true crime book based on his years of experience catching killers. Mackey is a legend in the force and it's a huge opportunity for Mark, who has dedicated his life to his job ever since the death of his girlfriend years before. When a man is found burned to death in his own home, Mackey's team is thrown into an investigation that grows darker and more complex at every turn. The evidence points to a man known as the Fifty-Fifty Killer. His targets are young couples, who he stalks and subjects to a single night of torture and manipulation, testing and destroying the love between them. Only one of them ever survives until dawn. And his victims include a former member of Mackey's team. Soon afterwards, a young man walks into a police station badly tortured and with his memory in tatters. He knows only that his girlfriend is still being held captive in the woods he's escaped from. But the team know that by fleeing, the man has sealed his girlfriend's fate.

Final, por desgracia, donde a Mosby le tiembla el pulso y se le escapa una concesión a lo más manido y arquetípico del género que afea tan lamentable como inexplicablemente un conjunto de nota alta hasta ese momento, quizá con vistas a un futurible guión televisivo (o cinematográfico, según le ofrecieran el papel protagonista a Rebecca De Mornay o a Julie Benz, por decir algo), medio en cuya receta del éxito hay poca cabida para la originalidad.

Algo pocha, así pues, la guinda de un pastel por lo demás sabroso y fácil de digerir, satisfactorio en su categoría aunque lejos de aportar nada nuevo.

3 comentarios:

  1. Vaya, los thrillers tenían, los autores, que hacerlos a partir de un desenlace brillante y luego generar la trama. Es el genero en el cual un final mediocre arruina una excelente intriga.

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  2. Pues sí, con el agravante de que la historia ya había terminado, lo que el autor quería contar ya estaba contado... y va y cuela un epílogo que no pega ni con cola. ¿Imposición editorial? ¿Miopía de escritor poco curtido?

    No lo sé, pero como decía en la entrada, una auténtica lástima.

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  3. Especulando: Un comienzo trepidante y epílogo, a modo de resumen, me suena a tirar los tejos para derechos cinematográficos.
    El tiempo dirá, lo que sí tengo claro es que, si leo el libro, obviaré la coletilla final :)

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