viernes, 3 de junio de 2011

La chica mecánica, de Paolo Bacigalupi

Hoy, coincidiendo con la llegada a las librerías españolas de La chica mecánica, la multigalardonada novela de ciencia-ficción del hasta ahora inédito en España (que no en español, pues la revista argentina Cuásar publicaba su relato "El pueblo de arena y escoria" hace tan sólo unos meses) Paolo Bacigalupi, se publica en Literatura Prospectiva la entrevista que el antedicho escritor ha tenido la amabilidad de concederle a este humilde servidor ustedes. Leer a míster Bacigalupi siempre resulta interesante, al menos más que leerme a mí, así que el que quiera ausentarse del blog y correr a echar un vistazo a nuestro cruce de preguntas y respuestas cuenta con mi beneplácito y con el siguiente enlace.

Comoquiera que tengo por norma no reseñar en esta bitácora ninguna novela traducida por mí, algo que creo que ya he comentado en alguna ocasión, me gustaría aprovechar que el Estigia pasa por el Hades y compartir con los fieles seguidores de esta bitácora (perdón por la exagerada racha de sequía, dicho sea de paso; procuraré que no se repita) la peculiar génesis de mi aparición en los créditos de La chica mecánica. Y digo peculiar porque... bueno, a ver, no adelantemos acontecimientos.



Debemos remontarnos hasta mediados de 2009, más o menos, para encontrarme leyendo una antología que llevaba por título Wastelands: Stories of the Apocalypse. Tras tan risueña leyenda su editor, John Joseph Adams, había reunido una heterogénea serie de relatos que coqueteaban con el terror y la ciencia-ficción a partes iguales (me explayaría más, la antología sin duda la merece, pero es que ya lo hice en su día, como atestigua este otro enlace). Uno de los cuentos que más me impactó fue The People of Sand and Slag ("El pueblo de arena y escoria", citado un poco más arriba), de un para mí completo desconocido Paolo Bacigalupi. Con el perversamente agridulce sabor que me había dejado su lectura aún en la boca, indagué y descubrí que el autor había publicado una colección de relatos titulada Pump Six and Other Stories. Las críticas que encontré por Internet la ponían por las nubes, lo que no hizo sino confirmar las buenas vibraciones que me había dado The People..., y ni corto ni perezoso encargué la antología.

Antología que inexplicablemente se quedó languideciendo en el limbo de la temible Pila de lecturas pendientes hasta que, unos cuantos meses más tarde, los mentideros de Internet empezaron a efervescer con los rumores acerca de una novela de ciencia-ficción que estaba arrasando con todos los premios del género habidos y por haber, pese a venir rubricada por un mindundi del que casi nadie había oído hablar hasta entonces. El libro en cuestión era The Windup Girl, y su autor... efectivamente, Paolo Bacigalupi. Esto me recordó que aún tenía pendiente leer Pump Six and Other Stories, de modo que la intriga me impulsó a poner manos a la obra.


Menos de dos días después, con la mente enfebrecida por la inusitada, prácticamente sobrehumana cantidad de imaginación y calidad estilística condensada en sus bastante menos de trescientas páginas, ya me las había ingeniado para encargar y recibir por correo The Windup Girl, cuya primera página empecé a devorar en cuanto terminé de deglutir la última de Pump Six and Other Stories.

Si la antología me había parecido merecedora cuando menos de una crítica detallada en el blog, la novela me estaba pareciendo digna de reseñarse en Literatura Prospectiva, donde siempre han tenido la amabilidad de acoger mis escritos, a fin de exponerla al torrencial tráfico de aficionados a la ciencia-ficción que visitan su página a diario. Ésas eran más o menos mis intenciones cuando iba por la página 150 de The Windup Girl, aproximadamente, con lo que me distraía entre racha y racha de darle a la tecla, cuando apareció un mensaje en la bandeja de entrada de mi Thunderbird. El asunto ("Paolo Bacigalupi, The Windup Girl") era lo bastante críptico como para hacerme pensar así, de sopetón, que qué repámpanos querrían ahora los de Amazon, o los de The Book Depository, o... No sé, ni siquiera me había dado tiempo a mirar bien el nombre del remitente cuando ya había abierto el correo, que rezaba: "Estimado Manuel, somos los editores de The Windup Girl, de Paolo Bacigalupi, un libro que ha obtenido muy buenas críticas y algunos premios de literatura fantástica..."

Los caracteres se sucedieron como hormiguitas inconexas ante mis ojos resecos hasta que, mientras me obligaba por fin a pestañear, empecé a hacerme a la idea de que aquello no venía remitido por Amazon, ni por... no, aquello era una invitación de Random House Mondadori para traducir The Windup Girl, la misma novela que en aquellos momentos descansaba encima de mi mesita junto a la cama, del mismo autor que llevaba prácticamente un año sorbiéndome el seso... en fin, ¿qué podía decir? Pues que sí, claro.



Aquello puso fin a mis intenciones de reseñar Pump Six y The Windup Girl, tanto aquí como en LP, porque no me apetecía vincular tanto mi nombre a una novela en concreto, no fuera a ser que luego se me acusara de albergar intereses ocultos o vaya usted a saber, que tó el mundo es muy bueno, pero también toda prudencia es poca. Inocente de mí, qué poco imaginaba la que se me venía encima. Por medios arcanos (léase Twitter y Facebook, aunque supongo que también LinkedIn y Ediciona, más algún otro rastro que habré ido dejando por ahí sin darme cuenta) empezaron a llegarme mensajes de personas que se habían enterado de que yo había traducido The Windup Girl (a estas alturas ya La chica mecánica, título seleccionado por la editorial antes de que yo recibiera su primer correo electrónico) y que oye, a ver cuándo sale, y las páginas que tiene, y si sabes lo que va a costar... En fin, no quiero pecar de exagerado ni arriesgarme a quedarme corto, así que me limitaré a decir que mi trabajo no es precisamente de los que lo acostumbran a uno a recibir este tipo de atención, así que imaginaos mi perplejidad conforme transcurrían las semanas y se iban acumulando mensajes de ese tipo en mi buzón.

La verdad es que ha sido una experiencia muy bonita, me ha permitido conocer a gente realmente simpática y comprobar que hay un interés, aunque sea bastante soterrado, por la ciencia-ficción contemporánea. De modo que supuso una gran alegría para mí el que, hace un par de semanas, la editorial me animara a remitirles a blogueros y administradores de páginas de Internet de contenido literario su intención de distribuir entre todos los interesados ejemplares de cortesía de La chica mecánica. Algunas de estas personas me han comunicado que ya han recibido su correspondiente envoltorio, cuyo contenido al parecer no se limita sólo a la novela.

Imagen cedida amablemente por David Tejera, en la que se aprecia lo variado del contenido del paquete remitido por RHM.


A todas ellas y a quienes a partir de hoy adquieran su ejemplar en la librería de su elección no me queda sino desearles una feliz lectura, y que disfruten con las peripecias de Emiko, Hock Seng, Jaidee y compañía, siquiera una mínima parte de lo que he disfrutado yo.

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