lunes, 8 de octubre de 2012

A Urnieta hemos de ir...

... con una charla, con una charla. O con dos, mejor dicho. Pero empecemos por el principio:

La guipuzcoana localidad de Urnieta acogerá este año, del 12 al 14 de octubre, la trigésima edición de la Hispacón y segunda de la Imagicón, auspiciadas por la Federación Española de Fantasía Épica. Nunca antes se habían alineado los astros para permitirme acudir a esta cita, decana en nuestro país y una de las más importantes para todo aficionado a la fantasía, la ciencia-ficción y el terror que se precie, pero se trata de una falta que me propongo enmendar, y con creces.

Las imágenes que ilustran esta entrada dan fe de lo suculento del programa que nos aguarda a todos los asistentes: conferencias sobre mitología vasca, presentaciones de novedades editoriales diversas, mesas redondas sobre Canción de hielo y fuego... Por mi parte, aterrizaré en Bilbao el viernes a mediodía y espero llegar al menos a la conferencia que dará Elías Combarro sobre los exagerados rumores de la «muerte» de la ciencia-ficción. Con algo de suerte asistiré también a alguna de las anteriores, pero los designios del transporte público son inescrutables y no me atrevo a aventurar nada.



El sábado, sin embargo, son varias las citas ineludibles que me esperan. Por una parte, espero estar presente en la conferencia que darán Javier Negrete y Juan Miguel Aguilera sobre la relación entre la novela histórica y la ciencia-ficción, así como en la de Rafa Turnes («¿Se puede enseñar a escribir literatura fantástica?») y Sofía Rhei («Cómo se crea un idioma»). A partir de ahí tocará ponerse al otro lado del burladero para acompañar a Mariano Villarreal y demás compañeros de fatigas en la presentación de la antología de ciencia-ficción contemporánea Terra Nova, con la que colaboro en calidad de seleccionador de contenidos y traductor.

Poco después, a las 19.00h y ya en solitario, tendré el placer de hablar con todos los que tengan la amabilidad de acompañarme sobre mi experiencia en el ámbito de la traducción de narrativa fantástica, haciendo especial hincapié en las teóricas diferencias entre esta especialidad de la traducción literaria y sus primas hermanas, afines pero no revueltas. Con algo de suerte, limitaciones de horario mediante, al término de la charla cederé la palabra a los asistentes para que me planteen tantas preguntas como se les ocurran y entablar así un diálogo con el que abordar todos aquellos temas que se me hayan podido quedar en el tintero.



La noche del sábado se prevé también movidita, y no solo por la previsiblemente espectacular actuación de Duendelirium, sino porque será entonces cuando se anuncie el fallo de varios certámenes literarios, como el Domingo Santos y los Ignotus, premio este último al que La chica mecánica está nominada en la categoría de mejor novela extranjera. ¿Se llevará el gato al agua? Más aún: Llegado el caso, ¿me dejarían recoger el trofeo en representación de Paolo Bacigalupi? Porque entonces bien pudiera ser que peligren las reservas de sidra de los alrededores... En cualquier caso, aguardo con mucha ilusión este viaje a tierras guipuzcoanas, que sin duda aprovecharé para reencontrarme con varios amigos y desvirtualizar por fin a no pocas personas con las que hasta ahora solo he podido relacionarme a través de las redes sociales.



Por último, añadir tan solo que la XXX Hispacón/II Imagicón no termina hasta el domingo, día 14, aunque me temo que yo ya habré tenido que irme antes de la ceremonia de clausura y me perderé el consiguiente sorteo de libros que se celebrará entre quienes sí puedan quedarse hasta el final. Pinchad AQUÍ para descargaros el programa completo en PDF y... ¡nos vemos en Urnieta!

jueves, 19 de julio de 2012

Cadena de memes


(El meme que encontrarán a continuación está fuertemente inspirado en este encontrado en el blog Strange Chemistry)

Hola, soy un meme. No soy un meme para memos ni una memez de meme. Soy, damas, caballeros e intersexos varios, un meme de libros y llego desde las insondables profundidades donde se produce la intersección entre la biblioteca borgiana, el subconsciente humano y la tecnología de la información. Busco lectores que hayan leído, al menos, diez libros para que me ayuden a extender mi influencia a lo largo de vuestras conciencias. Dicen los memes de videojuegos que estoy condenado, que no puedo encontrar un sustrato de lectores que no existe y que pueden contarse con los dedos de media mano los que han leído tal número de libros y cuentan, encima, con materia gris sobrante para recordarlos.

No seas memo y extiende este meme.

Extendiendo en 3, 2, 1...


Un libro que cambió mi vida

Sin la menor duda, El libro de clan: Salubri, suplemento del juego de rol Vampiro: Edad Oscura. Fue el primer libro que traduje por encargo de una editorial (¡y cobrando!), escasos meses antes de licenciarme en Traducción e Interpretación.

Aquel pistoletazo de salida me permitió emprender una carrera que dura ya doce años, durante los cuales no he dejado de encadenar traducciones de forma ininterrumpida para distintas editoriales. La historia de los hijos de Saulot me permitió dar mis primeros pasos en el trabajo de mis sueños, y por ello me consideraré siempre enormemente afortunado.


Un libro que tuve que leer más de una vez

20.000 leguas de viaje submarino. A los siete años contraje una enfermedad que me mantuvo postrado en la cama durante tres meses interminables que aproveché para leerme absolutamente todo lo que me echaran: Tarzán, Miguel Stroggof, La vuelta al mundo en 80 días, La isla del tesoro, Robinson Crusoe, Ivanhoe, La llamada de lo salvaje, Moby Dick, aventuras varias de Sherlock Holmes, toneladas y toneladas de tebeos... todo. Sé que repetí no pocas lecturas, pero el relato de las peripecias del Nautilus y su carismático capitán Nemo fue sin duda el que más trajín se llevó de todos.




Un libro que me llevaría a una isla desierta

Una antología de Stephen King, Skeleton Crew, porque además de incluir relatos tan emblemáticos del autor como The Mist o The Raft, contiene el manual definitivo de supervivencia en islotes abandonados de la mano de dios: Survivor Type. Bien es cierto que procuraría dejar su lectura para cuando las cosas se pusieran realmente feas.



Un libro que me hizo reír

Glasgow, 1999. Una simpática muchacha alemana con la que compartía residencia de estudiantes, sabedora de que me gustaba la ciencia-ficción, puso el grito en el cielo y se llevó las manos a la cabeza al descubrir que no había leído The Hitchhiker's Guide to the Galaxy.

Ni corta ni perezosa, corrió a la librería más cercana, compró el libro y me lo regaló. Muchas carcajadas y varios años más tarde, ¿a alguien le sorprende que sea la madre de mis dos churumbeles? Las mujeres no son las únicas a las que les gusta que sus parejas sean capaces de hacerles reír.


Un libro que me hizo llorar

Vaya por delante que tengo la lágrima muy fácil. En los últimos tiempos me han emocionado novelas como La mujer del viajero del tiempo, Nunca me abandones o La carretera. Flores para Algernon es capaz de dejarme K.O. durante días. Pero si hay una historia que suscita mi ternura incondicional es la de Colmillo blanco, de Jack London, desde que la leí por primera vez cuando era pequeño.


Un libro que me hubiera gustado escribir

El libro que me gustaría escribir es uno sobre traducción y literatura fantástica, temas que de todas formas ya ocupan la mayor parte de las horas que paso despierto.


Un libro que aborrezco

No sé si «aborrecer» es la palabra adecuada, pero sí es cierto que hace ya algunos años lo mutilé y terminé prendiéndole fuego en el transcurso de una ceremonia dirigida a purgarme en cuerpo y alma de las indudablemente nocivas secuelas que me pudiera haber producido su lectura: Caballo de Troya, de J.J. Benítez.

(Vale, reconozco que si «aborrecer» no es la palabra adecuada es porque en realidad se queda corta.)


Un libro que me decepcionó

El más reciente: Ready Player One, de Ernest Cline. Inexplicablemente, además, porque me atraía la premisa argumental y el comienzo me pareció muy prometedor. Supongo que en este caso los árboles de su nostalgia ochentera y su oda a la subcultura no bastaron para impedirme ver el bosque de una trama excesivamente tramposa y una tediosa ramplonería estilística.


Un libro que estoy leyendo ahora

Rasputin's Bastards, de David Nickle, cuya novela anterior, Eutopia, me deparó una de las lecturas más gratas de lo que va de año. También le debo el impagable descubrimiento de la editorial canadiense ChiZine Publishing; ya han caído cinco o seis libros de su catálogo, y todavía no me ha decepcionado ninguno.



Un libro que pretendo leer

La traducción al español de House of Leaves, en cuanto salga y cueste lo que cueste. Los visitantes más fieles de esta humilde bitácora ya conocen mi fascinación por la obra de Mark Z. Danielewski, y comprenderán que aguarde con inmensa trepidación el resultado de la indudablemente titánica labor de Javier Calvo, encargado de traducir esta novela que coeditarán Alpha Decay y Pálido Fuego.


Gracias a los cuatro verdHugos del apocalipsis por sacarse esta divertida «cadena de memes» de la manga y proporcionarme así la excusa perfecta para volver a hablar de libros, una de las principales razones de ser de este blog.
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